¿Cuánto tiempo tienes para mí?

«Hay niños a los que les sale rentable portarse mal porque es la manera de que sus padres les presten atención». Dos psicólogas debaten sobre el poco tiempo que hay para el disfrute familiar y advierten de la necesidad de dedicar a los niños «al menos media hora al día, pero media hora de calidad»

El panorama es el siguiente: de veinticuatro horas que tiene el día no llega a tres y media el tiempo libre que nos queda para dedicarlo al hogar y la familia. Más a las mujeres (4,29 horas), que a los hombres (2,32), pero poco en ambos casos. El dato es de un informe del Instituto de Política Familiar. Un dato entre muchos, todos en la misma línea: solo el 12% de los trabajadores españoles tienen horario flexible y únicamente el 8% utiliza el teletrabajo (empleo desde casa), una opción que se extiende al 30,2% en Suecia. El permiso de maternidad en España es de 16 semanas, muy por debajo de las 26 de media en Europa y solo el 0,24% de los asalariados piden una excedencia para el cuidado de hijos o familiares dependientes, excedencia con una duración máxima de 3 y 2 años respectivamente pero que no está remunerada.

Una de las consecuencias de todo esto es que los padres tienen poco tiempo para pasar con sus hijos. Menos desde hoy, con la 'vuelta al cole'. Poco tiempo y mucho menos aún para 'disfrutar' de ese rato. Porque no cuenta igual. «El importante es el tiempo de calidad, es decir, el rato que se pasa jugando, conversando... con los niños», explica Silvia Álava, psicóloga y autora de los libros 'Queremos hijos felices' y 'Queremos que crezcan felices'. Lamenta que haya «una mayor atención en negativo que en positivo» con los chavales y recurre a ejemplos reconocibles en muchos hogares: «Hay niños que esperan a que venga su padre a las ocho de trabajar para hacer los deberes porque saben que es la única manera de poder estar un rato con él. Y críos que tardan en meterse a la ducha o en cenar porque saben que así sus padres van a estar detrás de ellos, les van a dedicar atención».

 

Pero esa atención, insiste la psicóloga, debe ofrecerse de otra manera. «Si llegas a casa y tu hijo ha hecho los deberes él solo, en lugar de decir: 'Ale, qué bien, que juegue con la tablet, que así yo tengo tiempo para responder los WhatsApp', hay que decirle: 'Como has hecho la tarea ya, vamos a jugar un rato'. Y lo mismo con ese niño que se mete a la ducha a la primera: 'Como has obedecido y te has bañado rápido, ahora tenemos media hora para estar juntos'».

En un país en el que cuatro de cada diez trabajadores se queda más rato en la oficina del que tiene acordado por contrato y solo el 28,6% tienen jornada continua matinal, buscar tiempo para estar con los hijos no es fácil, pero se puede hacer. «La clave es buscar ese tiempo de calidad. Yo propongo que padres e hijos cenen siempre juntos, media hora o cuarenta y cinco minutos sin distracciones, sin televisión ni móvil ni tablet. Que charlen, que todos cuenten qué tal ha ido el día», sugiere Silvia Álava. De esa forma los chavales saben que tienen un rato en familia y «los padres dejan de sentirse culpables por no poder dedicarles tiempo».

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